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Retrato de la diva del soul Phyllis Hyman PDF Imprimir Correo electrónico
Escrito por Patricia Turnier   
Miércoles 01 de Julio de 2026 14:59

Phyllis Hyman, integrante de la generación del baby boom (explosión de natalidad), nació en Pensilvania, Estados Unidos a finales de la década de 1940, en el seno de una familia de siete hijos. Era la mayor de los hermanos. Su madre trabajaba como camarera en un club nocturno y su padre era veterano de la Segunda Guerra Mundial.  Desde muy joven acompañaba a su madre a esos locales, donde el jazz gozaba de gran popularidad.  Aquellas experiencias marcaron profundamente su sensibilidad artística y, años más tarde, la influencia de ese género se reflejaría en buena parte de su discografía.

Entre los intérpretes que la inspiraron se encontraban Billie Holiday, Nancy Wilson y Dinah Washington.  Durante la adolescencia recibió formación vocal en su escuela y pronto destacó por una voz excepcional, potente y fuerte,  con un registro de al menos cuatro octavas.   Gracias a sus cualidades como cantante obtuvo una beca para estudiar en el Robert Morris Business College, la primera ayuda económica de carácter musical otorgada a una universidad privada en Pensilvania.  
 
Sin embargo, abandonó sus estudios un año después  para dedicarse por completo a su carrera como intérprete.  En 1971 inició su actividad profesional con la banda The New Directions. Su primer álbum como solista, Phyllis Hyman, apareció en 1977 bajo el sello Buddah Records.  En 1981 fue nominada a los premios Tony por su participación en Sophisticated Ladies (damas sofisticadas) y ganó el premio  Theatre World (Teatro Mundial). El musical de Broadway, basado en la obra de Duke Ellington, permaneció en cartel entre 1981 y 1983, contó entre otros artistas, con la colaboración del legendario Gregory Hines.
 
En 1983, Phyllis Hyman compuso la canción «Never Say Never Again» para una película de James Bond del mismo nombre. Desafortunadamente, nunca llegó a estrenarse debido a problemas legales. Stephen Forsythe, coautor de la composición, declaró posteriormente a los medios que, un año antes de la muerte de su fallecimiento, ella confesó que consideraba aquella grabación la mejor de toda su carrera.  Entre las obras más destacadas de su repertorio figura «Living All Alone», tema principal del séptimo álbum homónimo publicado en 1986. La interpretación sobresale por su intensidad emocional y por la extraordinaria calidad vocal que despliega a lo largo de la pieza.  Poseedora de una voz imponente, era capaz de silbar como si tocara la flauta en el escenario. — Se puede apreciar en esta actuación:  https://www.youtube.com/watch?v=Reipqux7_FQ.
 
A pesar de sus innegables cualidades artísticas, el reconocimiento internacional nunca llegó. Con el paso de los años, y la democratización de Internet, esperemos que los futuros cantantes alcancen el éxito que merecen.
 
Más allá de la música, destacó por su inteligencia, su conciencia social y su compromiso  por la comunidad afroamericana. El emprendimiento era fundamental para ella.  En sus entrevistas, defendía la contratación de trabajadores afroamericanos y latinos, grupos que según señalaba, tenían mayor dificultad para acceder a empleos de calidad. Asimismo, era consciente de la enorme contribución económica de la población americana de origen africano a la industria musical. Creía que una mayor parte de las ganancias debería ser destinada a ellos. Durante sus entrevistas, no dudaba en expresar sus opiniones sobre estos temas con franqueza.
 
Como ya he señalado, Hyman merecía el reconocimiento internacional que nunca llegó a disfrutar en vida. Su música no consiguió cruzar las fronteras de Estados Unidos mientras estuvo viva. Yo misma la descubrí años después de su muerte gracias a Internet. Ella sabía perfectamente el talento que tenía. Por eso debió de resultarle especialmente doloroso escuchar en la radio comercial a artistas con menos recursos vocales que alcanzaban la fama o verlos en televisión ofreciendo actuaciones presentadas como directos. No es difícil imaginar cómo esa realidad pudo erosionar su confianza en la meritocracia. Probablemente, esa decepción fue uno de los factores que alimentaron su lento declive y acabaron por quebrar su espíritu.
 

Su ira y decepción quedaron patentes en algunas entrevistas, entre ellas una recordada conversación con Donnie Simpson para el programa de culto Video Soul, de BET. A partir de los años 80, con la creación de los videoclips, la imagen cobró más importancia que nunca.  En este contexto, numerosos artistas alcanzaron una enorme popularidad solo por ser fotogénicos y telegénicos (otros mediante métodos ilegales como el soborno).  Hoy, algunos son reconocidos por usar Auto-Tune y hacer fonomímica en el escenario, otros alcanzaron el éxito apropiándose de composiciones ajenas.
 
Hyman tenía una imagen, pero no se dejó manipular.  La cantante, por su parte, poseía una visión artística propia y se mostró reacia a modificarla para adaptarse a las tendencias comerciales del momento. Esa postura provocó tensiones con algunas discográficas. Tras la adquisición de Buddah Records por parte de Arista, sin previo aviso alrededor de 1984, las diferencias creativas se hicieron más evidentes y la relación profesional terminó deteriorándose.
 
A estas dificultades se sumaron problemas personales. Después de su divorcio comenzó a consumir cocaína y, además, padecía trastorno bipolar, circunstancias que afectaron seriamente su bienestar emocional y profesional.

La cantante comprendía con claridad los mecanismos del negocio de la música y era consciente de la rapidez con que se fabricaban fenómenos pasajeros. A lo largo de su carrera tuvo que librar numerosas batallas para defender su enfoque artístico y navegar por un entorno marcado de intrigas políticas de la industria musical.
 
Encontrar buenos distribuidores no fue tarea fácil. Las negociaciones contractuales y sus problemas  retrasaron en varias ocasiones la publicación de sus trabajos. Su último álbum de estudio, Prime of My Life, lanzado en 1991, tardó aproximadamente cinco años en completarse. A ello se sumaba una creciente sensación de aislamiento y la ausencia de un manager capaz de respaldar plenamente sus objetivos artísticos. Todo esto la agotó.
 
Las discrepancias con Arista se debían, en gran medida, a que la compañía pretendía orientarla hacia un sonido más cercano al pop comercial, una dirección que no coincidía con sus intereses musicales. En aquellos años, la industria apostaba cada vez más por artistas jóvenes y fácilmente comercializables. Algunos  han señalado que determinadas canciones interpretadas por Whitney Houston habrían sido consideradas inicialmente para Hyman, aunque esta última nunca mostró interés por desarrollar una carrera centrada en el pop.  

Como tantas veces  en este negocio, la edad se convirtió en un factor determinante para las estrategias de promoción y mercadotecnia, Hyman se acercaba a los treinta, mientras que Houston era más joven. En ese escenario, desafortunadamente, con demasiada frecuencia se da mucha importancia a la juventud.
 
Phyllis Hyman poseía una voz tan hermosa que, incluso si hubiera recitado los nombres de una guía telefónica, habría sido capaz de transformarlos en una melodía preciosa. Asimismo, desarrolló un estilo de vestir elegante y único. Cabe destacar que artistas de la talla de Roberta Flack, George Benson, George Harrison, Stevie Wonder y Ashford & Simpson viajaron para verla cantar.  También grabó el tema principal de la película Too Scared to Scream junto a Charles Aznavour y, en 1985, interpretó «Maybe Tomorrow» con el icónico grupo The Four Tops.
 
Su falta de éxito internacional acorde con su talento constituye una de las grandes injusticias de la música popular. A lo largo de su carrera se enfrentó a numerosos obstáculos que limitaron su proyección comercial. A pesar de estas dificultades, dejó un valioso legado musical que continúa vigente. Diversos artistas, incluidos varios raperos, han utilizado fragmentos de su obra, contribuyendo así a mantener viva su influencia en futuras generaciones. Con este artículo, el primero escrito sobre ella, publicado originalmente en francés y presentado aquí en español, nuestra revista digital también desea aportar su granito de arena a la difusión de una artista que merece ser redescubierta. Su trayectoria vital y profesional resulta tan fascinante que bien merecería una película biográfica o un documental de gran alcance.
 
En el plano personal, Hyman conoció a quien sería su esposo, Larry Alexander, durante un crucero. Se casaron en la década de 1970, y se divorciaron unos años después. La cantante era pariente del actor Earle Hyman, popular por su participación en la comedia de situación The Cosby Show.  El 30 de junio de 1995, apenas seis días antes de cumplir 46 años, falleció de una sobredosis. Dejó una nota en la que expresaba su profundo cansancio emocional. Cuando fue hallada, la puerta de su habitación estaba cerrada por dentro y tuvo que ser forzada para intentar socorrerla. Anteriormente, ya había atravesado episodios de crisis que la llevaron a intentar quitarse la vida.

 
Su trastorno bipolar dificultó en ocasiones trabajar en equipo y frenó su ascenso profesional. Asimismo, recurrió con frecuencia a la comida como forma de consuelo. En diversas entrevistas habló abiertamente de las dificultades que experimentaba con su peso, especialmente en un entorno laboral que tendía a privilegiar determinados cánones físicos femeninos. Sin duda, el culto a la delgadez no contribuyó a mejorar su bienestar. Hyman era una mujer atractiva y constituye un buen ejemplo de que la belleza es diversa. En otras palabras, no existe un único ideal estético: los conceptos de belleza son subjetivos y varían según las culturas, las épocas y los países.
 
En junio de 1991 publicó Prime of My Life (mencionado anteriormente), el álbum más exitoso de su carrera. Ese mismo año, su sencillo homónimo se convirtió en su mayor logro profesional. El álbum alcanzó el puesto número 10 en las listas de R&B.
 
Hyman era una mujer de muchos talentos. También incursionó en la actuación y, en 1988, participó en la película School Daze, dirigida por Spike Lee. Resulta lamentable ver que una mujer tan talentosa, bella e inteligente no alcanzar el reconocimiento que merecía.
 
Varios meses después de su muerte, se publicó el álbum póstumo I Refuse to Be Lonely. Al escuchar la intensidad con la que interpreta "Living All Alone", con tanta emoción se siente como un himno  para las mujeres que enfrentan la soledad. Este estado de ánimo parece haber persistido en su última producción discográfica. Al parecer, el aislamiento y la soledad terminaron siendo insoportables de sobrellevar, especialmente después de haber perdido a seres queridos dos años antes:  en 1993, su madre y su abuela,  fundamentales en su vida.
 
Posteriormente, se editó otro álbum después de su fallecimiento, Forever with You. En 2007 se publicó Strength of a Woman: The Phyllis Hyman Story, una biografía que, según la revista Essence, se convirtió en un éxito de ventas.
 
En conclusión, la voz de Phyllis Hyman continuará emocionando a su público. A pesar de las dificultades que enfrentó a lo largo de su vida, dejó un valioso legado musical que las futuras generaciones podrán descubrir y apreciar. Su obra sigue vigente, como lo demuestra la continua publicación de material póstumo.
 
[Este retrato de Hyman es el primero escrito en español y fue revisado por Beatriz Benzecry -  Esta dirección electrónica esta protegida contra spambots. Es necesario activar Javascript para visualizarla ]
 
Discografía selecta:
 
Phyllis Hyman (1977)
Sing a Song (1978)
Somewhere in My Lifetime (1978)
You Know How to Love Me (1979)
Can't We Fall in Love Again? (1981)
Goddess of Love (1983)
Living All Alone (1986)
Prime of My Life (1991)
I Refuse to Be Lonely (1995)
Forever with You (1998)
Platinum & Gold Collection (2004)
Ultimate Phyllis Hyman (2004)
Love Songs (2006)
 
Filmografía:
 
Lenny (1974)
Too Scared to Scream (1985)
School Daze (1988)
Soda Cracker (1989)